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Botella al Mar

Una bitácora en español sobre diversos temas de actualidad y cultura. Una botella lanzada a la inmensidad de la Red.

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martes, febrero 01, 2005

Elecciones en Irak

Leo bitácoras y foros de izquierda y veo con preocupación que la gran mayoría se dedica a cuestionar las elecciones iraquíes con diversos y peregrinos argumentos. Han caído en los peores defectos del pensamiento de izquierda, la polarización maniquea de los extremos, el recurso al atrincheramiento maximalista que supuestamente otorgan la razón moral impoluta y la posesión de la verdad. Como Bush apoya estas elecciones, reza el razonamiento implícito, es imposible que nosotros, los que nos opusimos a la guerra, podamos apoyarlas. El enemigo de mi enemigo, reza otro razonamiento aún peor, es mi amigo; sus victorias las mías, sus derrotas, también. Se equivocan, se equivocan trágica y totalmente.

A nadie se le oculta que estas elecciones han ocurrido en una situación que difícilmente podríamos llamar idónea. En efecto, la elección ha estado muy dividida étnicamente, con partidos y votantes kurdos y chiíes demostrando gran participación y entusiasmo y suníes boicoteando la votación; con una situación de violencia y amedrentamiento que impidió el desarrollo de campañas electorales normales; con algunas opciones políticas --notablemente las suníes y entre ellas el Baaz-- ilegalizadas sin dar explicaciones; con todas las ventajas otorgadas a la opción preferida por el gobierno estadounidense.

Pero lo que tendríamos que preguntarnos es cuál era la alternativa. ¿De verdad queremos ver a los marines arriando la bandera a toda prisa mientras la gente cuelga de los patines de los helicópteros que despegan asustados de la Zona Verde mientras el partido Baaz --o algo peor-- se hace con el poder, sumiendo a Irak en un nuevo baño de sangre y represión? ¿A quién puede convenir que Al Zarkawi, "emir" de Al Qaeda en Irak ungido directamente por Bin Laden, se salga con la suya? ¿No ha expresado ese individuo que otorgarle el poder al pueblo es un pecado contra Dios y que piensa asesinar a los pecadores?

Cualquier solución alternativa es peor. Preserva indefinidamente la ocupación y la violencia concomitante, alimentando por tanto el terrorismo y el odio. Con un gobierno civil electo, aunque su legitimidad sea algo problemática, existe al menos la oportunidad de comenzar a desmontar el conflicto. Se abre la posibilidad de que las tropas salgan, y de que, eliminado este foco de conflicto, el país razonablemente comience a funcionar. Y se abre la posibilidad de negociar con los sectores de la resistencia que estén abiertos a una solución (es decir, todos menos Al Qaeda). En retrospectiva, eso fue lo que pasó en El Salvador hace unos veinte años, cuando EEUU apoyó con toda su energía unas elecciones muy deficientes, pero que inauguraron un gobierno que contó finalmente logró firmar la paz. Recuerdo que muchos nos oponíamos vehementemente a dichas elecciones, que tachábamos de fraudulentas, prefiriendo el triunfo revolucionario del FMLN. Nos equivocamos, por supuesto. No en la valoración de las elecciones, sí en la elección de alternativas.

En El Salvador entonces la gente se apuntó masivamente al ejercicio democrático. Igual que en Irak ayer. No podemos olvidar el valor y la ilusión de los votantes iraquíes, que son la mejor garantía --de hecho, la única esperanza-- de que en Irak pueda haber un futuro mejor. Después de tanto sufrimiento, se lo han ganado. Y votaron en condiciones que a los desengañados abstencionistas occidentales deberían recordarles lo importante y valioso que es ejercer ese mínimo momento ciudadano que damos tan fácilmente por sentado, que despreciamos con tanta frecuencia, del que olvidamos lo difícil que ha sido conquistarlo.

La invasión fue un error y un acto claramente ilegal, sí. Abrió la caja de los truenos, sí, convirtiendo a Irak en un problema intratable. Pero por algún lado hay que comenzar a resolver el problema. Es lo pragmático, y sobre todo, es lo humano. Se lo debemos a los principales afectados, los iraquíes.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

No te puedo negar la razón en tu argumentación general. Aquellos que despreciaron de antemano estas elecciones se guían únicamente, bien por resentimiento hacia el yanqui, deseando su derrota a cualquier precio, bien por la valoración de que los comicios están dirigidos, manipulados, y que en definitiva sirven solamente a los intereses espúreos de la potencia ocupante. No es que yo prentenda negar este último extremo. Pero se olvidan de algo muy importante: la voluntad soberana de cada ciudadano iraquí que decidió poner en peligro su vida para acudir a las urnas. Y que toda esa masa humana no guió su decisión por los susodichos intereses, sino por su propia ansia de paz. Y por qué no decirlo, de democracia. Debemos aceptar que el bien del pueblo iraquí -y la paz- bien merece un mal menor sobrevenido, a saber: que el gobierno Bush pueda salir fortalecido políticamente.

Sin embargo, quisiera advertir que no debemos caer en la ingenuidad de creer que estas elecciones sirven únicamente a la gente de buena voluntad, ciudadadanos de a pie, que por encima de cualquier rencor solo desean que se restaure la normalidad en su país. Ni por supuesto, que la principal potencia ocupante vaya a renunciar a manipular la formación del próximo gobierno, a coaccionarlo, y otro tanto cabe decir del proceso constituyente.

En la otra parte de la escena tenemos a los partidos que se han presentado a las elecciones. Personalmente tengo afianzada la sospecha de que algunos de ellos, particularmente la Coalición Chií, ha preferido utilizar las elecciones como un arma más de guerra. O si se prefiere como una tregua estratégica, un paso más de cara al objetivo final que sería expulsar al enemigo - y odiado- invasor, pero utilizando las mismas armas que éste le ofrece. Está por ver que éste último acepte escrupulosamente las reglas del juego, porque lo que está en juego no es tanto la salida del grueso del Ejército norteamericano (que seguramente nadie desea más que el propio gobierno Bush), sino las suculentas prebendas en forma de compensaciones militares y economicas por los muchos sacrificios y servicios prestados. A estas alturas ya deberíamos saber que nadie invade un país para un buen día salir de él como si nada hubiera pasado.

Y por cierto, cuando hablo de las reglas del juego, me refiero a las crecientes acusaciones -no demasiado fundadas- y amenazas a Irán, pero también a la sospecha e incredulidad que me produce que la Alianza Chií se haya quedado a un paso de la mayoría absoluta, viendose así obligada a pactar con la Alianza kurda. Que quizá como aliado no sea el mejor compañero de viaje a largo plazo para los EEUU, dado su evidente (al menos para mi) objetivo independentista -si no de independencia formal, creo que sí de facto- , con el gravísimo problema diplomático que esto plantearía con Turquía, principalmente.

En definitiva, esto no solo no ha terminado, sino que ahora comienza lo verdaderamente interesante. Y digo ésto porque lo fácil, hasta cierto punto, era organizar unos comicios contra viento y marea, pero ahora es el momento en que unos y otros deben mover pieza, posicionarse, y tomar decisiones trascendentales.

Mientras tanto, no solo persiste el riesgo de guerra civil, sino que en mi modesta opinión, ésta es ya una realidad en estado embrionario. A pesar de todo ello, bienvenido sea un paso al frente por los héroes -mártires ya algunos- de la democracia iraquí, todos esos ciudadanos anónimos y quizá un puñado de políticos que sí esperan un futuro de paz y de convivencia por encima de credos y étnias, porque me temo que en ellos reside la única puerta a la esperanza.

P.D: por cierto, mi admirado Luis Fernando, o Exmith, mi enhorabuena y mi apoyo a tu decisión de abandonar el foro de terra. Recuerdo que una vez (ha llovido mucho desde entonces) te dije que aquello era como tirar margaritas a los cerdos. Al final me has hecho caso ;-p

fdo:
Quijotín.

mié. feb. 16, 07:34:00 a. m. CET  
Blogger Luis Fernando Areán said...

Muchas gracias por tu análisis, que me parece muy interesante. En efecto, no cabe la ingenuidad ante la situación de Irak. Dado que ahora sabemos que la Coalición Chií ha obtenido la mayoría absoluta, y que Sistani, el alma de la Coalición, no está precisamente de acuerdo con la ocupación estadounidense, será muy interesante ver cómo se desarrollan los acontecimientos una vez el nuevo gobierno asuma el poder. Veo difícil que EEUU pueda controlar a dicho gobierno como controlaba a Alaui. A partir de ello, se abre un abanico de posibilidades bastante imprevisible.

Un factor clave será la voluntad y capacidad de los chiíes de pactar con los suníes, incluso con el Partido Baaz. Es la única forma de evitar la guerra civil. Pero hay un jugador que no entrará en esa tregua, aunque se dé, y es el terrorismo de Al Zarqawi, que, entre otras cosas, considera a los chiíes como herejes. Mucho me temo que este terrorismo continuará sin remisión.

P.D. Muchas gracias por tus amables palabras. Intentaré ser más constante con el "blog".

jue. mar. 03, 01:01:00 p. m. CET  

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